Los mapuches lo sabían desde niños, y tenían una fiesta que habla de esta aventura. El año comenzaba para ellos el día del solsticio de invierno, el día más corto del año, la noche más larga, cuando parece que las tinieblas se apoderan, para siempre de la tierra.

WE TRIPANTU

WE TRIPANTU se llamaba la fiesta " La nueva Salida del Sol". Desde el verano se preparaban, secando semillas de copihue; y el día anterior sólo comían de ellas para purificarse por dentro.

20/06/2008

Fuente: Museo Mapuche de Cañete

También acontecía el TRAFKINTU, el intercambio de semillas o especies, porque el comienzo de un nuevo año trae el intercambio de los afectos y la renovación de ellos. La promesa de seguir juntos, En Red Dados. Llegando el día, o antes en verdad, apenas a la primera señal del PU LIWEN ANTU -señal esperada con ansia- casi en penumbras avanzaban hacia un río, un lago, un arroyo, para el baño ritual, el MUñETUN. Es el momento cuando las aguas tienen virtudes especiales, cada molécula viene cargada de energía, del Newen surgido del interior de la ñUKE MAPU (Madre Tierra). El agua los purificaba y con eso también comenzaba la renovación del Ser, el encuentro de todas las cosas. La vida volvía a tener un nuevo sentido. La soledad se escondía debajo de las piedras. Se volvía a escuchar los ríos profundos y el canto de guerreros escondidos. No se hablaba del vacío para no despertarlo. Se danzaba entonces esperando la salida del Sol y su victoria sobre la las penumbras, la desolación y el egoísmo. La savia sube a la copa de los árboles. La nueva salida del sol ilumina el camino del amor que duerme al interior de las semillas. (Bernardo Colipán) .

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Materias: Antropología